Aquí encontrarás consejos e información para vivir una madurez sin limitaciones y prevenir el deterioro que sufrimos con el paso del tiempo. Objetivo: autonomía físisca y mental.
Aquí encontrarás consejos e información para vivir una madurez sin limitaciones y prevenir el deterioro que sufrimos con el paso del tiempo. Objetivo: autonomía físisca y mental.
El magnesio es un mineral esencial que desempeña un papel protagonista en más de 300 reacciones bioquímicas del organismo. Sin embargo, a menudo pasa desapercibido en la conversación sobre salud y longevidad, eclipsado por otros nutrientes más mediáticos como el calcio, la vitamina D o el omega-3. Este elemento no solo es fundamental para mantener la salud de huesos y músculos, sino también para favorecer el equilibrio nervioso, la regulación del azúcar en sangre y la protección cardiovascular.
A medida que cumplimos años, el magnesio adquiere aún mayor relevancia. Con la edad se producen cambios fisiológicos que alteran la absorción intestinal y aumentan la excreción renal del mineral. Además, la presencia de enfermedades crónicas o el uso habitual de fármacos como diuréticos, inhibidores de la bomba de protones o antibióticos, puede disminuir sus niveles en el organismo. Por ello, garantizar un adecuado aporte de magnesio es una estrategia clave dentro de un estilo de vida orientado a la longevidad saludable.
En este artículo vamos a profundizar en los diferentes tipos de magnesio que existen, sus características, sus indicaciones clínicas y preventivas, así como las evidencias científicas que respaldan su utilización en la población mayor de 50 años.
El magnesio es el cuarto mineral más abundante en el cuerpo humano, después del calcio, el potasio y el sodio. Aproximadamente el 60% se encuentra almacenado en los huesos, un 20% en los músculos y el resto en tejidos blandos y fluidos corporales. Su rol es tan transversal que sin él el organismo simplemente no podría funcionar con normalidad.
Entre sus principales funciones destacan:
La carencia de magnesio se ha asociado a mayor riesgo de hipertensión, diabetes tipo 2, osteoporosis, migrañas, arritmias y deterioro cognitivo. En otras palabras, mantener niveles adecuados de magnesio es una de las mejores pólizas de seguro contra los achaques más comunes del envejecimiento.
A pesar de su importancia, gran parte de la población adulta no alcanza la ingesta diaria recomendada de magnesio. En países occidentales, se estima que entre un 50 y un 70% de las personas no llegan a cubrir sus necesidades mínimas (Volpe, 2013).
Los síntomas iniciales del déficit pueden ser sutiles: cansancio, calambres musculares, alteraciones del sueño o irritabilidad. Sin embargo, cuando la carencia es prolongada aparecen problemas más graves como arritmias, debilidad ósea, resistencia a la insulina o deterioro cognitivo.
El déficit es especialmente común en:
Por todo ello, la suplementación con magnesio se ha convertido en una herramienta frecuente, pero conviene conocer qué tipo de sales de magnesio existen y en qué casos resultan más adecuadas.
No todos los suplementos de magnesio son iguales. Existen diversas sales y compuestos que difieren en su biodisponibilidad, absorción intestinal, tolerancia digestiva y efectos específicos. A continuación, analizamos los principales tipos:

La investigación científica ha ido acumulando pruebas sólidas sobre el papel del magnesio en la prevención y tratamiento de enfermedades crónicas relacionadas con la edad.
Las necesidades de magnesio varían según la edad y el sexo. Las guías de la EFSA (European Food Safety Authority) establecen las siguientes ingestas diarias recomendadas:
En suplementación, la mayoría de los estudios utilizan dosis de entre 200 y 400 mg al día. Es importante no sobrepasar los 500 mg diarios de suplemento para evitar efectos secundarios como diarrea o molestias abdominales.
La toxicidad por magnesio es rara y se da principalmente en casos de insuficiencia renal grave, donde la excreción del mineral está comprometida.
Aunque los suplementos son útiles, la base siempre debe ser una dieta rica en magnesio. Las mejores fuentes alimentarias incluyen:
Un menú equilibrado con presencia diaria de estos alimentos puede aportar fácilmente entre 300 y 400 mg de magnesio.

El magnesio es uno de los grandes aliados en el camino hacia un envejecimiento saludable. Su papel en la energía, la salud cardiovascular, ósea y cerebral lo convierte en un nutriente imprescindible, especialmente a partir de los 50 años.
Conocer los distintos tipos de suplementos de magnesio y sus indicaciones específicas permite personalizar la estrategia y adaptarla a cada necesidad: desde el citrato para el estreñimiento, hasta el glicinato para el insomnio o el treonato para el rendimiento cognitivo.
La clave, como siempre, está en combinar una dieta rica en alimentos naturales con una suplementación bien elegida y supervisada. Solo así se puede aprovechar todo el potencial de este mineral esencial para vivir más y mejor.